La fracción arancelaria es el código de clasificación arancelaria de México, el equivalente al código HTS de Estados Unidos, que determina los aranceles, permisos y regulaciones que aplican a un producto. Todo pedimento requiere una, y la clasificación incorrecta es una de las principales fuentes de problemas aduanales.
La fracción arancelaria es la clasificación arancelaria que recibe un producto bajo el arancel mexicano (LIGIE), construido sobre el mismo Sistema Armonizado internacional que el código HTS de Estados Unidos. México usa una fracción de ocho dígitos más un identificador comercial complementario (NICO), y la clasificación determina todo lo que sigue: la tasa arancelaria, si aplican las preferencias del T-MEC, qué permisos y NOMs se adjuntan, y cómo debe documentarse el producto en el pedimento.
La clasificación es el oficio del agente aduanal, hecho a partir de la factura comercial, las especificaciones técnicas y a menudo la inspección física durante un previo.
Los transportistas y brokers no clasifican mercancías, pero las fallas de clasificación caen sobre el camión. Una fracción en disputa significa que el pedimento no se puede presentar o debe corregirse, y el tráiler espera mientras eso sucede. Peor aún, una clasificación incorrecta descubierta durante una revisión de semáforo rojo puede escalar a sanciones y un embarque retenido. La lección del lado de la carga tiene que ver con la calidad de la información: descripciones vagas de mercancía como ‘refacciones’ o ‘FAK’ hacen que la clasificación sea lenta y defensiva. Obtén detalle real de la mercancía del embarcador desde el inicio, pásalo intacto a los agentes aduanales de ambos lados, y tus cruces se vuelven más rápidos. Al cotizar una mercancía nueva en una ruta nueva, preguntar ‘tu agente ya clasificó este producto’ es una pregunta de calificación genuinamente útil; un sí significa que la ruta ya se ha corrido antes.
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